| El niño |
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En la unidad, como llamamos a nuestro colegio, el niño es nuestra razón de ser. Entre otras muchas cosas porque “....vienen en diversos tamaños y colores. Algunos tímidos, otros extrovertidos. Los hay malgeniados o muy amables. Algunos son ágiles en el caminar y el correr y otros son lentos y torpes. Hay de los que usan anteojos y de los que todo lo ven. Les gusta jugar, correr, trepar árboles y meterse en la arena y el agua les encanta, especialmente cuando no se trata de bañarse....”
EL NIÑO
De acuerdo con la definición de la Convención sobre los derechos del niño, “...se entiende por niño todo ser humano menor de 18 años...”. El concepto de niño es de muy reciente aparición en la discusión académica:
– Fenelón [1687, “Tratado de la Educación de los niños”] – Locke [1693, “Pensamientos sobre la Educación”] – Rousseau [1762, “Emilio”] Y ocupa un lugar en la estructura legal social desde hace mucho menos tiempo: la Declaración de los Derechos del Niño tiene como origen la Declaración de Ginebra, de 1924, y la creación de la UNICEF, en 1946.Finalmente los Diez Principios, los Derechos del Niño, fueron adoptados en la Asamblea General de las Naciones Unidas, apenas el 20 de noviembre de 1959. Al niño es necesario precisarlo: su origen y el lugar que ocupa en la estructura social. Él y su familia. En nuestra Constitución Política existen cerca de siete artículos en los que han sido definidos y otros tantos en los que se esbozan sus derechos. La Constitución Política de Colombia le da al niño una precisa definición y le destaca de manera clara y significativa. Así, nos corresponde a todos discutir cual es nuestra actitud frente a ese estudiante-niño. – ¿Hemos reconocido y asumido el lugar que ocupa en la sociedad? – ¿Entendemos con claridad y reconocemos en la cotidianidad, que no son adultos pequeños y que por ello cumplen un proceso de desarrollo psíquico, afectivo, físico, propio y particular? – ¿Reconocemos que por razones propias de ese desarrollo, merecen de mayor respeto, cuidado y atención? – ¿Somos claros y precisos en que esos niños son futuros ciudadanos, y que como tales se incorporarán a la sociedad adulta, en primer lugar como personas y en segundo lugar como activos participantes en el proceso productivo-reproductivo de la organización social? – ¿Lo consideramos como una persona llena de posibilidades, expectativas, afectos, sentimientos, con conocimientos y actitudes frente al quehacer cotidiano? El sistema escolar debe estructurarse y organizarse en función de ellos, reconociéndolos como personas en desarrollo y formación, cada uno como ser único e irrepetible, y que así tienen que ser reconocidos y por ello respetados, con sus propias características. Aceptando y reconociendo que no todos se desarrollan de la misma manera y al mismo tiempo. Y que por ello no son ni mejores ni peores. Entendiendo que deben incorporarse progresivamente a la organización social, reconociendo y aceptando que hay otro y otros; desarrollarse armónicamente en sus afectos y sentimientos; adquirir habilidades y destrezas, hábitos de trabajo individuales y cooperativos que le permitan acceder al conocimiento y a su paulatina incorporación al proceso social. Que saben, conocen y entienden de los aconteceres. A su manera. Nunca podemos olvidar que son futuros ciudadanos.
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